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7 estrategias de estudio para facilitar el aprendizaje

Imágen 7 estrategias de estudio para facilitar el aprendizaje

“Estudiar” significa aplicar nuestra inteligencia para adquirir un nuevo conocimiento y, como estudiantes, estamos familiarizados con este concepto. Sin embargo, para muchos de nosotros, estudiar sigue siendo un reto. ¿Realmente comprendemos qué significa estudiar y cuál es la mejor forma de hacerlo?

En realidad, no existe un método de estudio perfecto que funcione para todos. Por eso, para mejorar tu rendimiento, el paso más importante es conocerte. Así como existen diferentes personas, existen diferentes maneras de aprender y cada uno de nosotros, según sus particularidades, debe seleccionar las estrategias que le resulten más efectivas.

A continuación, te compartimos un listado de estrategias que han demostrado mejorar el rendimiento académico. ¡Ponlas a prueba y descubre cuáles te darán mejores resultados!

 

  1. Realiza apuntes a mano.
    Los apuntes que realizamos a mano tienen un efecto muy especial en nuestro cerebro. La escritura a mano requiere fijar nuestra atención en esa única acción y nuestra mente tiene que pensar en el contenido y sintetizarlo rápidamente para darle la forma adecuada, procurando que sean claros, sencillos y de fácil acceso. Recuerda que te apropias del conocimiento cuando lo traduces a tus propias palabras, cuando le das tu propia forma. Al pasar por estos procesos, nuestra concentración aumenta y se refuerza nuestra memoria. Si bien es cierto que el uso de tecnologías para tareas de escritura nos ayuda a ahorrar tiempo y esfuerzo, no tiene el mismo efecto para estimular la memoria y el razonamiento.
     
  2. Haz la primera lectura a profundidad.
    En ocasiones, leemos apresuradamente para ahorrar tiempo, pero esto provoca caídas de concentración. ¿Has leído sin comprender nada y, para cuando te diste cuenta, ya avanzaste varios párrafos? Cuando esto sucede, invertimos más tiempo en releer que en seguir avanzando. Por esto, lo recomendable es hacer una primera lectura profunda que implique el análisis del texto. Puedes apoyarte de técnicas como: subrayar, hacer señales en el texto o notas al margen sobre de los puntos principales, de forma que crees una guía de acceso rápido al contenido del texto por si necesitas consultarlo nuevamente. Cuando termines, trata de recordar lo leído y de expresarlo con tus propias palabras.
     
  3. Toma periodos de descanso.
    Con frecuencia, pensamos que entre más tiempo estudiemos obtendremos mejores resultados pero, en este caso, cantidad no equivale a calidad. Cada persona se mueve a su propio ritmo y la capacidad de concentración puede variar. Sin embargo, algunos estudios indican que, en general, el tiempo promedio de concentración para una persona es de 45 minutos. Mientras que para una persona entrenada, o sea un joven que estudia de forma regular, o requiere de concentración durante largos lapsos de tiempo, puede aumentar este tiempo a un promedio de 50-60 minutos. Por eso, toma descansos de 15 minutos entre sesiones de estudio de 45 minutos para mantener tu capacidad retentiva y tu concentración.
     
  4. Mantén la concentración.          
    Identifica el alcance de tu concentración y sigue un entrenamiento para alcanzar periodos mayores. Estos son algunos tips:
    • Alterna asignaturas.
      Al planificar tus sesiones de estudio considera alternar las materias que vas a estudiar, comenzando por aquellas que te resulten más complejas o difíciles. Cuando sientas que alguna de estas asignaturas se vuelve muy pesada o tediosa, toma un pequeño descanso e intercámbiala por otra. Esto será refrescante para tu cerebro y podrás mantener tu capacidad de concentración.
    • Come primero las verduras.
      Cuando sientas que tu concentración decae, establece un objetivo limitado y concreto: un ejercicio más, una página más, un video más, etc. Si al alcanzar este objetivo recuperaste nuevamente la concentración, aprovéchalo y continúa. Si no es así, toma un periodo de descanso. Concentrarte en cumplir una tarea concreta, en lugar de completar un periodo tiempo, brinda una sensación de control sobre lo que estás haciendo.
    • ¡Señal de alerta!
      A veces perdemos la concentración porque realizamos tareas que nos mantienen pasivos, quietos o no son muy interesantes. ¡Mantente alerta! Cuando adviertas que tu concentración decae o comienzas a distraerte, aumenta el nivel de actividad: plantea preguntas y respuestas, lee en voz alta, haz una canción sobre el tema que estás estudiando, imagínate enseñando a otra persona, haz un diagrama, etc.
  5. Ejercita tu memoria.      
    Generalmente, usamos la repetición para memorizar, lo cual es útil para retener información a corto plazo. Para que la repetición sea más efectiva, podemos combinarla con otras estrategias. A nuestra memoria le encanta:
    • Lo sorprendente. Nuestra memoria retiene lo que no es habitual, lo que nos sorprendió o llamó la atención. Para hacer llamativa cierta información, puedes asociarla con otras ideas con las que guarden similitud, con sonidos o con imágenes. También puedes crear acrósticos (formar una palabra con las iniciales de las palabras que debemos retener).
    • Lo necesario. Discrimina la información para retener únicamente lo necesario. Para esto, te servirá la técnica de subrayado o la elaboración de acordeones.
    • Las historias. Es mucho más sencillo memorizar ideas que se relacionan en una historia breve, que retener palabras aisladas e inconexas, sobre todo si las unimos con imágenes mentales.
    • La música. Si le damos cierta musicalidad a lo que queremos memorizar, multiplicaremos nuestra capacidad retentiva.

      No olvides que la memoria se sostiene en el REPASO. Trata de recordar lo aprendido cada tanto tiempo: al día siguiente, a la semana siguiente, al mes siguiente. Si el recuerdo falla, entonces relee la información. Sigue así hasta que el nuevo conocimiento sea parte de ti.
  6. Activa conocimientos previos.  
    Relaciona lo que estás aprendiendo con cosas que ya sabes. Antes de comenzar a estudiar, imagina qué conoces sobre esos temas, entonces, cuando encuentres nueva información, relaciónala con conceptos, ideas, procedimientos y autores conocidos. Para remover tus conocimientos previos y traerlos a tu mente, puedes realizar:
    • Lecturas rápidas. Sirven para ACTIVAR lo que ya sabemos (NO para comprender nueva información) porque nos ayudan a captar lo básico del texto.
    • Preguntas y respuestas. Hazte preguntas sobre el tema que estudiarás (¿Qué es? ¿Qué sucede? ¿Quiénes lo hacen? ¿Por qué ocurre? ¿Cómo se hace?), así tendrás presentes las preguntas para las que no tienes una respuesta y te concentrarás en encontrarla.
       
  7. Manten la motivación.
    Aprende a conocerte como estudiante. Identifica cuáles son los temas que dominas o que te gustan, así como aquellos que te resultan difíciles o que todavía no eres capaz de comprender. Estos últimos fíjalos como un objetivo y repítete que serás capaz de dominarlos. La motivación depende de ti mismo, de tu fuerza de voluntad. Mientras mejor te conozcas, mejor planificarás tus sesiones de estudio y obtendrás resultados sorprendentes.

Para terminar, una última pregunta: ¿Cómo sabrás que ya dominas un tema?          
Podrás estar seguro de que un conocimiento es parte de ti cuando puedas explicarlo a otras personas, de forma clara y sencilla, sin revisar tus notas. Recuerda que la comprensión consiste en traducir la complejidad de un tema a tus propias palabras.

Si estás pensando en prepararte para realizar algún examen de admisión, te recomendamos consultar nuestras guías PAA y EXANI-II:

Autor ELIZABETH GUTIÉRREZ

ELIZABETH GUTIÉRREZ

Instructora Experta